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10/17/2010

La Guachimana


Cuando escuché su apodo me enamoré de ella. Con su jeans bombachos de muchachillo que le da un engañoso porte y la esconde. Su gorra curtida, su chaleco fosforescente con flecos que anuncia que anda en media calle. Sus dientes no como candencia de piezas, sino como unidades individuales, separadas y ámbares, de aliento que no carga cepillo de dientes en la mochila o tarjeta para marcar. Las manos como alcancías de uñas con extremos opacos, la estampa del sudor esfumado, añejo y pesado del día y la noche, y la esquina como compañera íntima.
Le quise dar regalo, un giro original, y le dije guachiwoman cuando la monté al carro. Ese carro razón original por la cual la encontré. Pero pareció no gustarle o simplemente me ignoró por sapo. Guachimana como decir reja o centinela o candado con alma.Yo estaba enamorado de aquella guachimana, pero no quería hacerle el amor.

9/15/2010

Metales de Guillermo: el Peso de Barquero


Metales Pesados es el nuevo libro de cuentos de Guillermo Barquero recién publicado por la Editorial Costa Rica. Este libro se une a la sucesión de publicaciones relevantes de este autor como lo fue la novela El Diluvio Universal (Perro Azul, 2009) la cual obtuvo la mención honorífica de los Premios Nacionales de ese año y la notable antología Historias de Nunca Acabar (ECR, 2009) la cual trabajó en conjunto con el escritor Juan Murillo.

No me considero un reseñador particularmente agudo, menos aún, algo cercano a un crítico literario. Sin embargo, no me tiembla el pulso para escribir que Metales Pesados contiene lo mejor que Guillermo Barquero le ha ofrecido hasta ahora a los lectores. Esto entendido en la prolongación y limitación que la misma frase ofrece.

Ya en su colección anterior de cuentos, la Corona de espinas (Tecnociencia, 2006), Guillermo Barquero proyectó algunos de sus principales recursos y derroteros literarios: el empleo de la palabra por sus significados pero también por su musicalidad propia y conjugación con las otras, el autor como pintando, así como el deleite por una especie de “taxidermia literaria” sobre los objetos que abordaba en procura de enfermedades, estados alterados y colecciones de imágenes y objetos garbosos, exquisitos, esperpénticos, grotescos, dolorosos.

Empero, esos recursos, como herramientas, eran una invitación al taller del artista y no a una obra completa. Puede que El Diluvio Universal fuera parte de esa progresión. Una empresa ambiciosa, obra abundante, abigarrada y barroca (creo yo, me podría equivocar). Sin embargo, opino que el artista volvió a hacer gala de su magnifico taller y oficio, pero eso no necesariamente estuvo en auxilio de la obra, sino the other way around. ¿Tal vez de ahí la usura de darle solo la mención y no así el premio nacional? A la larga, tal vez mejor... que se alimente la sed de nuestro amigo el autor...

¿Por qué sostengo que Metales Pesados contiene lo mejor de Barquero? Porque los primeros dos cuentos de la colección son espectaculares, “redondos” diríamos los cuadrados.

Imperio de Escupefuegos conserva la firma inconfundible de Memo, pero esta vez al servicio de las sutilezas de la ternura. De la máquina humana quebrantada y la empatía que genera el sabernos finitos como el niño la primera vez que descubre que sus padres tendrán que morir, sentimos la empatía hacia el otro, el amor, la presencia y la ausencia.

Contrapunto delicioso resulta leer seguidamente Fábula de pequeñas tentaciones, historia envolvente hasta revelar su final macabro. Creo que el principal logro de este cuento es que el autor consiguió llevar su estética no solo al lenguaje mismo, sino que la trama estaba untada de una sofocante atmósfera que tiene su cierre ideal en esa línea: Sus razones para matarse habrá tenido. (que nada arruino transcribiendo el final...)

Última era glacial explora el mal sexo en un buen amor, tema muy sugerente y bien abordado, tal vez no tan bien logrado como los dos anteriores, mis favoritos, pero muy bueno también.

Decía que afirmar “lo mejor que Guillermo Barquero le ha ofrecido hasta ahora a los lectores” tenía limitaciones, lo sostengo porque los siguientes tres cuentos, Manchas, Tomar el Tren A (reminiscencia tal vez de Duke Ellington o de problemas matemáticos de trenes a diferentes velocidades...) y La sucia vida de los hoteles son también ejemplos de las tácticas y ensayos del autor, más que de batallas bien libradas.

El cuento Metales Pesados vuelve a subirle el tono al cuentario, aunque creo que puedo estar viciado en esta opinión, porque la vida insignificante de chismes de poetas costarricenses ficticios (micro-micro-cosmos, como un pleito entre Sagrada y el Carmelita) me es sugerente como una güila guapa. Tal vez debamos escribir la historia de los guerras entre trascendentalistas vs. antitrascendados... pero esos son poetas de otro cuento.

Vicisitudes del Vicio e Historia sacra me arriesgo a decir que caen en la misma categoría de la tríada antes citada. Bien me puedo equivocar y se escuchan objeciones.

Pero no deja de llamar la atención Trámites Bancarios, la penúltima pieza, la cual parece funcionar como un adelanto solapado del nuevo proyecto en que el autor trabaja. Historia de historias, de artistas reales y ficticios, contemporáneos y de siglos pasados, y de su autor que tiene la opción de volverse loco y escribir la mega historia... o de irse a trabajar de cajero de banco, de microbíologo, periodista, fotógrafo, asesor, diseñador de software, bombeta, alcohólico, librero, mensajero, cantinero, jugador de vídeos, masturbador sin plata, masturbador con plata, etc. Y como los vivos, siempre decidimos por la vida, porque aun no nos hemos matado.

Metales Pesados
tiene su correlato en poesía con Vehículos pesados (Alfredo Trejos, EUCR, 2010) porque los pesos pesados, con o sin intención, se están poniendo solos la etiqueta.
Este cuentario bien vale leerlo.


Pero me permito seguir hostigando a su autor, que le hace bien, y sigo sosteniendo que lo mejor suyo está por venir.


PD: también buena excusa para revivir la vida bloguera tan olvidada en estos tiempos...

5/29/2010

Mayo sin abejones


Marchan los trabajadores. Pega. ¿Seríamos todos más felices aristócratas ingleses o mayas dando largos paseos? Habla la Presidencia ante el Congreso ―pega con pega― y se ensalza por lo que hizo, deshizo, no dice lo que no hizo y menos aún lo que hizo sin tener que hacer.

A los homosexuales se los quieren coger por el culantro, pero sin su consentimiento, y quieren hacer que la mayoría decida sobre sus derechos. Mañana, hagamos pues un referéndum para revisar la decisión sobre si deben o no votar las mujeres, ¿Y por qué los negros pueden entrar a San José? Revisemos eso también. A los abejones, indígenas, whatever, pidámosles las cédulas de vuelta. Bien que solo las usan para el trueque.
Los diputados (unos) ―los recontrapegas― se quisieron subir el salario (en un 73% estiman) y por poco lo consiguen. Por lo menos se logró algo: ya sabemos qué es lo que ellos más quieren en la vida.

Pero usté, abejón, no se haga el maje, usté pudo haber votado por ellos.
Este desvío, desvarío a causa ―tal vez― de la aflicción. Pero es que en este país es mejor visto robar que manifestarse; Es peor delito que poner una mina inmunda o dejar sin agua a una comunidad.

Lo que en verdad quiero denunciar es que pasó mayo, y mayo pasó sin abejones.
Usté los conoce. Esos insectos, escarabajos de segundo orden, tristes y poco agraciados aviadores, que resonaban contra las paredes, o cuando, por error, los pisábamos haciendo un estruendo y desparramando sus vísceras. Saber que solo salía para reproducirse y volverse a enterrar.

Abejones. Las peores pegas, pegas de chorizo. Pegas de mayo. Pero en este mayo sin abejones, eso ya no pasó. Porque desaparecieron. Sin dejar aviso o una nota. Eran algo molestos, lo concedo, pero que no aparezcan en mayo, me hace extrañarlos. Mucho.
La mayor tristeza, ante todo, es que fue un mayo sin abejones.

4/19/2010

El ego lírico


Siguiendo con Kundera, dice el checo en cuestión:

“Desde hace tiempo, la juventud es para mí la edad lírica, o sea, la edad en que el individuo, concentrado casi exclusivamente en sí mismo es incapaz de ver, comprender, enjuiciar lúcidamente el mundo a su alrededor. Si partimos de esta hipótesis (necesariamente esquemática, pero que, como esquema, me parece acertada), el paso de la inmadurez a la madurez es la superación de la actitud lírica”. Hasta aquí la cita del libro que en otra entrada comentaba.

Veo la obra de juventud, de otra gente y la mía, y reconozco en este fragmento elementos de verdad. “In every first novel the hero is the author as Christ or Faust" frase ésta que se le atribuye a Oscar Wilde, vendría a complementar la idea. Héroe o anti héroe, ¿es el lirismo un pecado que hay que superar o es simple inmadurez? ¿Es un error-acierto necesario?

¿A quién le importa? A nadie, porque esto realmente no le importa a nadie. A nadie, más que a quien escribe. A casi nadie.

Cuando topé con estas frases, en distintos momentos, vi en ellas mi propia lucha contra el lirismo, no una lucha contra la inmadurez, nunca lo vi así, pero sí una lucha contra mi propia voz, para que dejara de estar metiéndoseme en los textos y para convertirla, como un aprendiz de hechicero que empieza a manejar más conjuros, en varias voces, tonos y matices. (...y como el aprendiz, ¡qué buenas peladas de nance!)

Esta discusión tiene implicaciones concretas. Narración en primera persona o narrador omnisciente, o combinaciones de éstos y sus variaciones. Realismo balzaquiano o romanticismo. Contar un sueño, contar una historia, contar un personaje, no contar ni picha porque nadie entiende nada al final.

El ego es ese objeto de amor-odio para quien escribe. Necesario y en veces abominable. Y de los egos, el lírico es de los más molestos porque no solo regodea con su propia obra y su autor, sino que se mete en el texto y lo deja hediendo. Creo yo.

Pues que siga la lucha.

PD: me cago en el proyecto Crucitas y en el discursito de “defensa de la institucionalidad”.

3/12/2010

Un simpático Escargot


Un simpático Escargot,
que conoce bien al Pueblo;
de cuando se equivoca
y de cuando está en lo correcto.

Que pronto dejará la felación
¡Un nuevo albur!
Para complacer al poder,
ese mismo que le da de comer,
(caviar, bien sûr!)

Tendrá que dominar un nuevo arte
no el de la pluma o la creación
sino uno más mundano:
el poderoso cunnilingus.

PD: queda claro... lo mío no es la poesía.

2/22/2010

Leyendo a un checo de nación cuantitativamente pequeña y los paralelos que podemos derivar para nuestro quehacer.




Luego de una tesis y del trabajo en una campaña política, y ahora bajo un exilio de juguete, me hago cargo de nuevo de este blog. Quito las telas de araña, rocío spray para alejar el olor a rancio y empiezo.
Desde hacia tiempo tenía ganas de comentar una lectura que me pareció una buena provocación:

“¿Cómo definir el provincianismo? Como la incapacidad de (o el rechazo a) considerar su cultura en el gran contexto. Hay dos tipos de provincianismo: el de las naciones grandes y el de las pequeñas. Las naciones grandes se resisten a la idea goetheana de literatura mundial porque su propia literatura les parece tan rica que no tienen que interesarse por lo que se escribe en otros lugares…
Las naciones pequeñas se muestran reticentes al gran contexto por razones precisamente inversas: tienen la cultura mundial en alta estima, pero les parece ajena, como un cielo lejano, inaccesible, por encima de sus cabezas, una realidad ideal con la que su literatura nacional poco tiene que ver. La nación pequeña ha inculcado a su escritor la convicción de que él sólo le pertenece a ella” (Kundera, 52: 2005)*

Creo que si hay algo que me capturó de este fragmento es que Kundera logró poner en menos de una página algo que para mí había sido un sentimiento de toda la vida, pero uno que me costaba mucho verbalizar. Tal vez Kundera, por si origen en la nación checa, pero inserto en una tradición de ese gran contexto, puede dar cuenta de lo que fueron estos dilemas para él. Creo que este texto nos habla a quienes escribimos desde Centroamérica. Todas naciones pequeñas, cada una con su identidad nacional y las diversas identidades adicionales, pero en gran medida anónimas para el mundo, ajenas salvo excepciones/trapitos de dominguear, al llamado gran contexto.

¿Pero cuáles serían las actitudes que se derivarían de un intento de trascender el provincianismo de nación pequeña? ¿Ser muy conciente de esa actitud y evitarla? ¿Y cómo? ¿Asumirse en un cosmopolitanismo integrador o tal vez artificial? ¿O simplemente seguir haciendo lo mismo teniendo el tema presente? ¿Se quiere siquiera trascender ese llamado provincialismo?

Tal vez la agenda de trabajo no sea tan clara, pero las implicaciones del provincialismo han estado y siguen ahí. Volviendo a Kundera, éste da el ejemplo de Kafka. Para Kundera, Kafka no es un escritor checo, sino un hombre de nacionalidad checa que escribió en la tradición alemana y el hecho de que escribiera en esa lengua y en esa tradición es la que permite que hoy sea del gran(dísimo) contexto.

El mismo Kafka escribiendo en checo, probablemente hubiera permanecido como una curiosidad u orgullo nacional, descubierto a posteriori, pero muy probablemente no sería el Kafka de nuestros días (tal vez, a sabiendas de esto, Kundera se pasó a escribir en francés…)
Uno podría decir, estamos salvados, nuestro vehículo, el español, nos une a una tradición amplia y nos evita el dilema. Sin embargo el provincialismo parece permanecer, intacto.

Dejémoslo ahí por ahora. Para escuchar puntos de vista y para que luego siga.

Pd: ¡estoy escribiendo!

* Kundera, Milan. El telón. Tusquets Editores. 2005

11/26/2009

Un trabajo valiosísimo


La publicación de "Historias de nunca acabar" es el producto de un gran esfuerzo de Juan Murillo y Guillermo Barquero, un trabajo de investigación, recopilación, contacto con escritores y gestión de la publicación.

Este esfuerzo me tiene muy contento y a la vez orgulloso de la Literatura Costarricense.
Este material, heredero de otros esfuerzos como el de Chase en los setenta, y Soto y Cortés en los ochenta, sé que dará mucho de qué hablar.

¡Excelente muchachos!

9/27/2009

Promesa de Ñangazos



Finales Aparentes (Uruk Editores, 2008) es la real incursión de Warren Ulloa Argüello (San José, 1981) en la literatura nacional. Con este su primer libro de cuentos, el autor del blog Literofilia, pone a disposición del público una muestra de su estilo de literatura directa, o “punk”, como él la denomina al conversar.

Ulloa no se anda por las ramas, llama a las cosas y a las situaciones por su nombre (no el del diccionario, sino el de la calle), en una serie de cuentos que llenan los sentidos: la mirada de angustia, el olfato de sexo, el oído de estruendo, el gusto agridulce y el tacto... de sexo también.

La propuesta del autor no pretende seducir al lector, encantarlo o hablarle dulcemente al oído. Warren Ulloa busca gritarle en la cara, sacarlo de base, levantarlo del asiento donde lee, o hacerlo mirar dos veces por la ventana del bus para recordar cuál es su realidad y cuál es la que experimenta a través del libro.

Muestra de esto es el relato Auriculares, el cual abre el libro, donde sin mayor preámbulo ― sin gel, digamos...― nos lanza a una historia erótica entre desconocidos a que ocurre través de un aparato telefónico. La promesa y apuesta del relato, de entrada, es fuerte pues genera en el lector una gran expectativa. El resultado en este caso en un cierre de resultados mixtos, que no necesariamente provoca el knock out deseado.

Lo mórbido es empleado como tema y gancho en La bola de playa, Gustos adquirirdos y Sacrofetichista, así como unas piezas son fábulas al estilo de un Esopo contemporáneo, como en Florentina y yo y Humanofobia.

Algunos relatos se proponen sacudir al lector, unos sin lograrlo completamente por un realismo forzado y otros tal vez por falta de un mayor desarrollo o tratamiento.

De la colección, los mejores relatos, a mi gusto, son Maremotos, Reciclaje fútbol club y Profeta, en los cuales el estilo muy propio y característico del autor ―la voz es uno de los fuertes de Ulloa― se combina con historias que balancean argumentos no realistas pero sí verosímiles, y que como lector, me generaron satisfacción por una coherencia entre el furor y la excitación.

La prosa de Ulloa procura ser vertiginosa, en ocasiones esto hace los textos ágiles y muy entretenidos, pero en otras resultan atropellados. De la edición en sí, se puede decir que una corrección algo más meticulosa del texto pudo mejorar el libro, todavía se filtran dedazos, que yo no son necesariamente achacables al autor.

El ofrecimiento de Warren Ulloa es uno audaz, que no se puede enfrentar con indiferencia. Es una promesa de ñangazos, de batirse con el lector proponiendo emociones al estilo de una montaña rusa. Una jugada riesgosa, pues el autor se expone a no salir airoso. Por eso la prosa de Ulloa promete, porque siempre se plantea como un reto, para quien escribe y para quien digiere. Veremos pronto cómo saldrá librado de un segundo round.

8/24/2009

Una “rabietilla”


¿Qué tienen en común la Gioconda, Cien Años de Soledad (o más bien One Hundred Years of Solitude) y la moral que procura que los indígenas no deben perder sus costumbres y forma de vida por la intervención ajena?

Parece adivinanza de chiquillos, ¿verdad? Pero creo que si hay algo que las une. Mi respuesta es: la mirada del otro. Esa mirada del otro que cambia todo el sentido del objeto.

Ver a la Mona Lisa es como cuando un grupo de gente se para en la calle a ver un mismo punto curioso en el cielo. Uno no sabe bien qué es lo que está mirando, pero no se quiere quedar atrás. Sin lugar a dudas, la obra Da Vinci tiene méritos más que suficientes, pero fue la mirada de los otros la que transformó y trastornó a la Gioconda. El Louvre es este templo del arte, y millones peregrinan allí para ignorar la gran mayoría de la colección, pero eso sí, nunca irse sin ver por 10 segundos el cuadro de dimensiones modestas, vidrio antibalas, escoltado por miles de turistas. Una mina de oro, sin duda. La Mona Lisa se nos refrió: ahora es kitsch.

Leer Cien años de Soledad es un deleite. Ver cómo es consumida en el mundo desarrollado da náusea. Como la Giocanda, no es algo que hay que experimentar por el goce literario o artístico, sino que es algo que hay que consumir porque es el referente, (parce que il faut...) si no es eso... es Allende. Es experimentar a la América Latina inventada, la del tour mágico y misterioso (el otro), la que ahora queda como una guía turística de Lonely Planet. Esa mirada, esa forma de ver la cosa, le cambia el sentido. Este tal vez no es el caso para un colombiano, tal vez tampoco para un latinoamericano, pero sí para la mayoría que ven con otro lente (¿egoísmo cultural el mío?).

Ver las cosas así, fue lo que me llevó a asociar el último símil de la cadena. Recuerdo a través del tiempo tantas frases y conversaciones y ahora lamento no haberlas recopilado más sistemáticamente: “es que si uno ve a un indígena con botas ya no es indio”, “¡cómo es posible que tengan casitas pequeñas y antenas de televisión satelital!”, “hay que dejarlos conservar su artesanía”, “beben guaro como nosotros”, “debería dejarlos tranquilos en la montaña, para que no pierdan su lengua y sus costumbres”.

También en algún momento leí que era muy cómodo querer que conservaran su cultura y querer conservarlos así “puros”, como de museo, porque la mayoría de nosotros podemos ir a casa en la noche, dormir tranquilos y cómodos sabiendo que ese legado, duerme también y se preserva allá en alguna parte de la montaña.

En el “mainstream”, se da la bienvenida al producto parte la Escuela de lo Exótico. Ese es nuestro rol asignado. Escuela camaleónica que pasó del mágico (no del González), al revolucionario, más recientemente a lo femenino y ambiental (espero que no me tomen por misógino y destructor, ese no es el punto) y también al realismo de los imigrantes, delicuentes en sus variaciones y droga (cultivo y tráfico, experimentación, uso personal destructivo, uso recreativo, vidas perdidas... etc.).

Desde la experimentación de punta, a la de-construcción de la vida cotidiana en eso no vale (la pena) meterse. Para eso hay mucho en los países desarrollados. También para quien quiera, puede ahogarse en lo policial, histórico y demás. Por eso hagamos negocio, y fundemos La Escuela de los Ojos del Otro.

7/18/2009

Una posición literaria (R.L. Stevenson)


El texto en la imagen, tomada del museo de Escocia, contiene una opinión literaria que Robert Louis Stevenson escribió a un amigo en 1880.

En esta opinión se retrata el autor de La Isla del Tesoro, y de grande relatos de viajes y lugares. El enfermiso RL Stevenson, tuvo que dejar su natal Edimburgo en busca de lugares menos hostiles para su condición.

Lo que me impresiona de esta afirmación es que parecería no ser atribuible al mismo autor que en 1886 publicó El extraño caso del Dr. Jeckll y Mr. Hyde (una de mis obras favoritas...), u obras como Markheim y de El Diablo en la Botella.

Tal vez en ocasiones el mismo Stevenson era un Hyde literario, que solo gustaba de la aventura y del escape, y en veces era un Jeckll escritor con tormentos existenciales y filosóficos.

PD: sin petición, rumio la posibilidad de darle una parte dos al tema de don Beto, que despertó buena polémica.

5/17/2009

Te recuerdo Víctor



Te recuerdo Amanda, de Víctor Jara.

Esta canción llegó a mis oídos por primera vez por una ruta curiosa. Antonio, mi amigo napolitano, se la suele cantar a mi compañera de curso, Amanda. Anto tiene esa cualidad de la persistencia, o la necedad, sea cualquiera, logró contagiarme de las frases de la canción.

Cuando la curiosidad me dio para "gugoliarla", me encontré con Víctor Jara, prominente nariz, voz clara y perfecta (de cuentacuentos o de actor de tablas) que me narraba una historia en forma de poema y melodía. Una historia de amor. Una triste.

Dos datos curiosos. La escribió en Londres. Si yo dejo esta isla con algo que sea una cuarta parte de esta canción, me doy por satisfecho.
Segundo, Manuel quedó destrozado en cinco minutos... pero el descenlace de Víctor no fue mejor.

(como bien avisó Juan, censuraron el link...)

PD:
Sí, ya sé que me dio por poner ´"youtubes", pero en este momento trabajo en la disertación y ando con las palabras contadas...

5/02/2009

Capmany y su Barco


Admiro a Jose Capmany (q.e.p.d).

Al músico, por sus obras alegres, inteligentes, llanamente humanas. Al artista porque Capmany fue un hombre auténtico, cómodo consigo mismo, con facilidad para romper el molde, tiquísimo y valiente como pocos para vivir y ser un poeta en un entorno en ocasiones agrio para ese quehacer. Sin embargo, él prevaleció y su legado sigo vivo hoy a ocho años de su partida.

Si bien me cuesta elegir una única canción como favorita, El Barco es el tema en el que encuentro un significado especial, y paso a compartir mi interpretación. (Precaución y OJO, que lo mío no es la exégesis poética ni mucho menos.)



El Barco narra un viaje (nos despedimos cuando el sol aún marcaba la mañana, nos saludaban los pañuelos augurando el regreso...)

Pero intuyo que en el caso de El Barco, Capmany nos comparte su viaje personal en el arte y su propósito.
(soy un soldado, un instrumento de mi raza, de mi tierra y como todos, tengo que luchar por mantener la idea de ir a un lugar que no existe a demoler el muro que resiste)

¿Por qué mencionar un soldado cuando se proviene de un país que ni ejército tiene? Tal vez porque Jose, como muchos otros artistas, estaba en un combate a muerte por demoler ese muro y por mantener esa idea. Una resistencia y ofensiva a la vez, por hacer su arte y su música con sello propio.

El artista mengua en ocasiones (que insignificante soy aquí un punto en la inmensidad y tan lejos de casa) pero parece que Jose se corona al final (Al fin hundimos nuestros pies y manos en el suelo extraño, la sensación de triunfo transmutándose en extrañeza, algunos volvieron en el barco, otros nos fundimos con la tierra).

Lo más curioso es que la canción habla siempre de un viaje colectivo, de varios integrantes. Al punto que unos después de llegar a esa tierra decidieron regresar. Pero el narrador (...otros nos fundimos...) está entre los que echaron raíces en este mundo nuevo.

No obstante, lo más significativo es que el autor de La Modelo termina cada estrofa del tema en cuestión diciendo la singular frase: pero yo nunca quise abordar el barco.

¿Qué sentido encierra esta frase tan nebulosa?

Ciertamente, no significa que nuestro narrador se abstuvo de montarse en la embarcación, pues es él quien nos da testimonio sobre el viaje, y de ser este el sentido habría una gran incoherencia.

¿Profiere yo nunca quise abordar el barco, porque se embarcó en contra de sus deseos? No parece ser el caso, pues como vimos antes, es expreso el anhelo de ir a ese lugar que no existe a luchar contra el maldito muro.

Entonces ¿qué significa yo nunca quise abordar el barco? Tal vez no haya una sola respuesta, o tal vez no la hay del todo y esto es puro guirigay.

Pero pensando en Capmany, creo que yo nunca quise abordar el barco significa que fue algo que simplemente pasó. Fue un viaje que más que forzado, ocurrió de manera natural. Fue un viaje que no estaba tanto en el barco como en el viajero. Yo nunca quise abordar el barco sería como decir: ni cuenta me di de cuándo abordé y de cuándo zarpamos... y otros llegaron a esa tierra y se devolvieron pero él se fundió en esa tierra, patria artística o arcadia.

Gracias Capmany!

PD: SSSSSSSSSSSAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!







4/24/2009

Ribeyro


Ayer leí toda la noche a Julio Ramón Riberyro (peruano) y me di cuenta, yo ingenuo, que primero está él y luego, mucho después, estamos todos nosotros...

PD: Él y Modigliani hubieran sido carne y uña... gracias Memo por el dato.

4/20/2009

Obama, Galeano, Chávez, los libros y las venas


Hasta hace poco, occidente no tuvo mejor promotor de libros que el Ayatola Jomeini. Su llamado a ejecutar a Sir Salman Rushdie por blasfemias contra el Islam en la obra The Satanic Verses, catapultó a Rushdie y a su libro al éxito y la fama internacional (con el precio de un sustillo para el autor).

Tal vez una nueva modalidad, menos agresiva, de marketing de libros acaeció durante la recién pasada Cumbre de Las Américas en Trinidad y Tobago.

Simple.

Hugo Chávez le regala a Barack Obama una copia en inglés y dedicada de la Venas Abiertas de América Latina (1971) del uruguayo Eduardo Galeano en una escena reseñada por la prensa de la siguiente manera:


(Chavez) ―"Con esta mano hace ocho años yo saludé a Bush. Quiero ser tu amigo"

(subtxt: los precios del petróleo andan por el suelo y para pelear se necesitan dos...)

(Obama) ― "¿Cómo estás?"

(subtxt: Queremos generar empleos verdes para el clase media americana... pero todavía consumimos petróleo como degenerados, así que !bienvenida la amistad!)

(Chávez le da el libro en frente de las cámaras) ―"Para Obama con afecto"

(subtxt: viste Bush de azufre... el que ríe al último...)

(Obama) ― ¿Tú lo escribiste? (subtxt: WTF!!! si a como habla escribe...) !qué tirada! no tener uno de los míos para darte...

(subtxt: no se olviden de que además de ser el presidente más cool de los últimos 200 años, también soy autor de dos bestsellers internacionales...)

(Chávez) ― "Este libro es un monumento en nuestra historia de América Latina"

(subtxt: Galeano debería actualizarlo ya para que me incluya...)

(Obama) ― !Gracias amigou!

(subtxt: a saludar al siguiente, Chávez está en el número 59 de mi lista de problemas, muy atrás de Irán, Corea del Norte, los republicanos...)


Al día siguiente...


(Chávez, agitado) ― !Se colocó en los primeros lugares, Obama, vamos a hacer negocios!

(subtxt: hablemos de petróleo, plis...)

(Obama) ―(para sí mismo) (Vuelve el perro arrepentido...) For sure! Pero antes, ayudame con Cuba un poquitou...


Esta escena (sin la mala pantomina), sus actores, simbolismo, un poco de medios masivos y !ta-tán!: el libro pasa a estar de un día para otro entre los más vendidos de Amazon y se agota su versión en inglés.

El libro de Galeano es sin duda una gran obra periodística, con una documentación impresionante, un estilo literario de primera y un compromiso profundo y militante. Saca lágrimas y rabia. Por algo es como la biblia de la izquierda Latinoamericana. Es grato que la obra desate un foco de atención y demanda y es grato que un libro bueno se convierta en acompañante y símbolo de la historia.
Ahí queda la lección para los promotores de libros...

Como cierre, una cita de Galeano de 2008 cuando recibió la medalla del círculo de Buenas Artes madrileño, tomada de El País:

"En Cuba el peligro exterior también se ha usado para justificar cosas injustificables, pero eso no quita que el bloqueo exterior existe. La libertad de conciencia está por encima del deber de obediencia. Eso sí, me molesta que el derecho al patriotismo se reserve a los países poderosos. En los débiles dicen que es populismo"


PD: en la foto, un modelo de A Mão, escultura del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.




4/07/2009

Dublín ciudad de escritores


Dublín es la capital de la República de Irlanda y alberga medio millón de los 4 millones de habitantes de este país.
A los pubs, su cerveza negra Guinness, la música folclórica y el enorme sentimiento de pertenencia de U2, se les une otro atractivo más: Dublín es una ciudad de escritores. O por lo menos una que ha visto nacer y crecer a muchos.
Autores como Jonathan Swift (Los Viajes de Gulliver) , Bram Stoker (Dracula) y Oscar Wilde fueron hijos de esa tierra.
Premios Nobel como Samuel Beckett, William B. Yeats y George Bernard Shaw salieron, algunos literalmente, de Dublín.
James Joyce, quien se expulsó de la ciudad y que regresó muy poco, no dejó de escribir sobre ella y hacerla el principal teatro de sus obras.
Las historias de los escritores irlandeses, si bien disímiles, tienen paralelismos. Casi todos se educaron en el Trinity College de Dublín. Los más conocidos emigraron a Europa continental ( París o Trieste por ejemplo) o a Londres.
Pero Dublín no les cobra este hecho como una felonía o un abandono; más bien lo acepta porque acepta sus obras y hoy en museos, estatuas, librerías, citas en calles y en el aeopuerto, recuerda a estos sus hijos como parte de lo mejor de Irlanda, un país que actualmente, como ya dije, tiene 4 millones de habitantes.

PD: En la foto, la estatua de Oscar Wilde en un parque de Dublín. No sé si el vanidoso Wilde estaría satisfecho con esta representación, pero creo que la asumiría con el humor e ingenio que siempre lo caracterizaron.

3/28/2009

Mi debilidad por la ambigüedad



Tengo una debilidad por la ambigüedad. La ambigüedad es el camino a los caminos, la ambigüedad es una sugerencia que se convierte en miles, jamás una y solo una obligación.

Con la ambigüedad, quien lee o interpreta no solo experimenta la creación, sino que al mismo tiempo crea.


La ambigüedad en la política y las relaciones humanas es un arma que casi siempre hiere, engaña, es odiosa e inmoral; gracias Dios, que en la literatura y el arte la ambigüedad puede ser tan odiosa e inmoral como hermosa, virtuosa y trascendental.


El jueves vi Esperando a Godot de Beckett en el Royal Theatre de Brighton, interpretaban Ian McKellen (más conocido por su rol de Gandalf o Magneto) y Patrick Stewart (Capitán Picard de Star Trek TNG, o Xavier de X men).


¿De qué putas se trata Esperando a Godot? No tengo ni la más remota idea. ¡Pero qué obra más buena! Sir Ian McKellen y mi favorito, Stewart, sostuvieron la obra por casi dos horas y treinta minutos con la acción entrenada y entregada de sus cuerpos y mentes (nada de musiquita, efectitos etc.) Me reí mucho, me deprimí a ratos, sentí ternura, rabia también, soledad, pero repito: no tengo la más mínima idea de qué se trató la obra... y como dije, ¡me encantó!

Las interpretaciones de En attendant Godot van desde la política, la religiosa, la freudiana, cruzando por la existencialista, la surrealista, la erótica, la homoerótica y la no explicación: la del sin sentido. Pasa por todos los lentes críticos, satisfaciendo unas u otras necesidades analíticas ―¿y espirituales?―, menos tal vez por el lente del realismo.


Pero no me importa... yo quiero seguir, con Vladimir y Estragon, esperando a Godot...


1/28/2009

¿Quién sabe... más?


The Guardian es un diario inglés que tiene reputación de serio, progresista y que a la vez promueve la lectura. Recientemente este medio publicó una serie de suplementos denominado “1000 novels everyone must read” el cual en principio desató mi interés, e tras leerlo, mi decepción.

He aquí por qué.

El suplemento que cayó en mis manos versaba sobre las novelas del género Comedy, y recomendaba obras al tiempo que agregaba una breve reseña. Autores como Dickens, Twain y Beckett figuraban.

Lo que me crispó es que la única novela en español que se mencionaba era.... Cervantes´s Don Quixote... seguida nada más y nada menos que por Bridget Jones Diary. Así, o más feo...

En fín, si existe una virtud en nuestra latitud es que leemos de todo lo que viene de todas partes, a diferencia de los países anglófonos que creen que el horizonte de la literatura donde su lengua deja de llegar y se conforman con unas pocas traducciones de los bestsellers en otros idiomas.

PD: Aprovecho para hacer mención y homenaje tardío del 100 Aniversario del Nacimiento de Carlos Luis Fallas, Calufa, uno de nuestros escritores más universales y traducidos.

1/10/2009

Teflón y tarde... lecturas memorables de 2008

Blogs amigos hicieron el ejercicio, antes de terminar el 2008, por supuesto, de hacer un repaso por las lecturas destacadas que estos bloggeros hicieron.

El acto me generó dos reacciones: primero me recordó lo tan olvidado que tenía este mi rinconcito, pero, además de ilustrarme como siempre sobre tantos libros que debo de leer, me provocó la reflexión propia de mis lecturas de 2008.

Mi problema, memoria de teflón, aunado a la distancia que me separa de la mayoría de los libros que leí en 2008, me puso a pensar largo rato sobre qué fue lo que leí en 2008. ¿Leí en 2008? Y de lo que leí, ¿qué destacó y qué destaco?

Ufff... al principio no tuve buena respuesta. ¿Será que seleccioné tan malas novelas este año que no me acordaba de nada?... o será que la lectura es un acto efímero que no se engancha fácil con esta alma...

Para este momento, por dicha, vino a mi mente lo mucho que disfruté The Ghost Rider (1979) y Zuckerman Unbound (1981) de Phillip Roth, escritor que descubrí gracias a Heriberto Rodríguez. El yo expuesto y sincero, mostrando su complejidad... humana. Finalizando el 08 año leí también Deception: a novel (1990) de Roth... la cual resultó una deception pero al final sirvió sostener la ventana de la cocina después de que se jodió por un ventolero.

Recordé a Naguib Mahfouz y El Nuevo Cairo (1946), y como el personaje central y su ambición me parecieron fascinantes. Pero posteriormente leí El Mendigo (1965) y no fue tan mágico como el anterior.

¿Seré yo maestro y mis estados de ánimo, o fuiste vos el que falló?

Harold Bloom, su arrogancia y su Shakespeare en el Western Canon (1994) me pareció además de formativo, maravilloso, pero digamos que ese no cuenta y Vargas Llosa con La Tía Julia y el Escribidor (1977) estuvo bien, sobre todo el manejo de dos mundos paralelos que intercalados por capítulos le dan contrapunto a una buena novela.

!Pero ya me harté de escritores que escriben de escritores... incluido Roth, Vargas Llosa... y mis modestísimas contribuciones en esa línea...! No puedo ver una contraportada más que diga: Esta es la historia de fulanito, un escritor que bla bla bla...

Con los textos costarricenses confieso que Sentenciero, 100 palabras y Literófilo me contagieron con el germen de la arqueología y antropología de la literatura costarricense. Leí mucho de lo nacional reciente y lo que rescaté como mejor en este espacio, fueron los cuentos A medida que nos vamos conociendo (1994) de Alí Víquez y la novela Ahora Juega Usted Señor Capablanca (1995) de Mario Zaldivar. Estos trabajos tienen sobriedad, seriedad, contenido, tal vez un poco menos de emociones, pero demuestran mucho oficio... (tal vez esas características que me gustan porque me faltan...)

Y terminé el añó leyendo el Pintor de Batallas de Pérez-Reverte y ni para qué les cuento...

Hasta ahí, por lo menos de lo que quedó pegado en el sartén...

Sr. 2009 ¿qué deparará usted? (además de crisis financiera mundial, Gaza, terremotos y precampaña política en Tiquicia)

12/09/2008

Anuncios casuales de un "London Review of Books" cualquiera...


Transcripciones infieles -traducción- de los anunciones del London Review of Books... creo que pueden generar una reacción "interesante" desde el prisma centroamericano...

***

Fondo Literario Real

Asistencia financiera para escritores

hay disponibles Becas y pensiones para autores
que ya hayan publicado varias obras y

que estén en dificultades financieras debido

a problemas personales o profesionales.

para más detalle...

***

Yale University

Se requieren dos profesores de literatura del siglo 20

favor enviar formularios y nominaciones al...

***

Programa de Educación permanente

Master en Escritura creativa

Dos años de estudios con una combinación

única disciplinas (crítica, desarrollo creativo)

Universidad de Oxford...

***

Psicoterapia Psicoanalítica

Experiencia y educación en la Universidad de Harvard
especialista en predicamentos, conflictos y neurosis creativa

especial para académicos, escritores y artistas.

Call 001...

***

Personales:

Box no.21-26 "Todavía tengo tus medias..."

***

Mujer muy atractiva, escritora, busca hombre alto, guapo, de gran corazón y mente abierta para una nueva trama...

London...

email: ...

***

PD: me sentí mal de dejar el blogcito abandonado tanto rato... lo siento papito... pero el año que viene con la crisis puede que sea peor...

11/12/2008

La narrativa de la narrativa costarricense


Los antropólogos son entusiastas cuando de historias se trata. No hay nada mejor que un buen mito o una serie de narraciones fundamentales, esas que explican la cosmovisión de un grupo de personas, vivan en una aldea del Amazonas o en la ciudad más desarrollada de Occidente.

El estudio de las narrativas (de las culturas, las organizaciones, las campañas políticas etc.) es una herramienta que se emplea en la actualidad para conocer ese contenido de lo que llaman discursos en competencia.

No hace mucho casi todo el mundo experimentó el encanto de la narrativa de Barack Obama, especialmente con la narrativa del Sueño Americano, y como este sueño estaba siendo truncado (los republicanos) pero que a la vez tenía la posibilidad de auto redimirse y demostrar una vez más que todo es posible en América (EE.UU).

Y qué mejor forma de hacerlo que votando por un joven político negro hijo de un padre Keniano y musulmán, de madre blanca originaria de Kansas, con familia radicada en Hawai etc. etc. etc.

Una narración que le dio sentido e inspiró a millones de personas.

¿Qué tiene que ver eso con la narrativa de la narrativa costarricense? Pues pensando en antropólogos y en Obama, me puse a cavilar en cuál es la narrativa, la historia que nosotros nos hacemos, de nuestra literatura.

No es una foto que tengo completa, pero creo que así es mejor, porque tiene más cara de mito. Y es algo como la siguiente:

Unos 300 años después de que Cervantes terminara la primera parte del Quijote, Joaquín García Monge escribió en 1900 la primera novela costarricense llamada El Moto (que en la actualidad alguien puede pensar que es de un chavalo de Desampa que anda en Vespa), que según dicen no fue la primero... que más bien fue la de un guatemalteco... pero bueno...

A partir de ahí tenemos una literatura que comienza a gatear en hombros de gigantes con autores cómo Carlos Gagini y Magón, (pero en los nombres no nos vamos concentrar, más por ignorancia que por miedo a dejar de mencionar a alguien).

Lo que fue costumbrista, dio paso luego a una literatura comprometido con el ardor social de treintas (Carmen Lyras, Calufas...) esto sin dejar por fuera (otra vez) a aquellos otros que se exiliaron y rechazados tuvieron que buscar espacio para su obra en entornos artísticos más estimulantes (Yolanda, Eunice). Max tenía plata, esa es otra historia.

Están los vanguardistas, muy buenos en lo formal y existencial, comprometidos como sus antecesores y que se inmortalizaron gracias a las lecturas obligatorias de secundaria.

Luego los desilusionados, y luego la ola tocada por la Guerra en Nicaragua, donde por algún momento hubo atención del mundo y se quiso que algo se nos pegara (para la cooperación internacional y las noticias), aunque fuera como lugar de refugio de gente llamativa.

Luego la posguerra y el posible amparo en el feminismo, la homosexualidad o la ecología.

Y en la actualidad todo esto y más mezclado con el dilema post modernista (Foucault sí, Foucault no) de hacer versos que mencionen un lugar en Shangai, otro en Bielorrusia, y otro, por supuesto, en Costa Rica para sentirnos parte del mundo globalizado (mea culpa que lo hago) y, descargados un poco del dilema del ser costarricense, pero llevando, tal vez, los tres peores y perennes estigmas que impone la narrativa de la narrativa costarricense:

La literatura de Costa Rica no es importante porque aquí no hubo guerras. (Beto Cañas)
En Costa Rica no pasa nada desde el Big Bang (C. Cortés y otros)
Orfandad: no hay Shakespeares o Victor Hugos o Cervantes, (Darios, Asturias o afines), todos nos influencian, todos son nuestros pero ninguno lo es al mismo tiempo. (el mundo que nos ignora, o que más bien, no sabe de nuestra existencia.)

En síntesis, la narrativa de una literatura adolescente, que por no tener guerras alrededor, y ser un microcosmos donde no pasa nada.... se tiene que conformar con ser una rareza de esquina, pero asequible a un precio elástico. Que no puede escribir nada interesante y valedero, menos universal.

Es una reflexión inconclusa ―no guevón...― pero con pretensión sediciosa. Tal vez alguno la quiera refutar o complementar abajito, en los comentarios, y ahí hacemos una buena batidora.

PD: En la foto, la vaca disfrazada de paloma.