1/10/2009

Teflón y tarde... lecturas memorables de 2008

Blogs amigos hicieron el ejercicio, antes de terminar el 2008, por supuesto, de hacer un repaso por las lecturas destacadas que estos bloggeros hicieron.

El acto me generó dos reacciones: primero me recordó lo tan olvidado que tenía este mi rinconcito, pero, además de ilustrarme como siempre sobre tantos libros que debo de leer, me provocó la reflexión propia de mis lecturas de 2008.

Mi problema, memoria de teflón, aunado a la distancia que me separa de la mayoría de los libros que leí en 2008, me puso a pensar largo rato sobre qué fue lo que leí en 2008. ¿Leí en 2008? Y de lo que leí, ¿qué destacó y qué destaco?

Ufff... al principio no tuve buena respuesta. ¿Será que seleccioné tan malas novelas este año que no me acordaba de nada?... o será que la lectura es un acto efímero que no se engancha fácil con esta alma...

Para este momento, por dicha, vino a mi mente lo mucho que disfruté The Ghost Rider (1979) y Zuckerman Unbound (1981) de Phillip Roth, escritor que descubrí gracias a Heriberto Rodríguez. El yo expuesto y sincero, mostrando su complejidad... humana. Finalizando el 08 año leí también Deception: a novel (1990) de Roth... la cual resultó una deception pero al final sirvió sostener la ventana de la cocina después de que se jodió por un ventolero.

Recordé a Naguib Mahfouz y El Nuevo Cairo (1946), y como el personaje central y su ambición me parecieron fascinantes. Pero posteriormente leí El Mendigo (1965) y no fue tan mágico como el anterior.

¿Seré yo maestro y mis estados de ánimo, o fuiste vos el que falló?

Harold Bloom, su arrogancia y su Shakespeare en el Western Canon (1994) me pareció además de formativo, maravilloso, pero digamos que ese no cuenta y Vargas Llosa con La Tía Julia y el Escribidor (1977) estuvo bien, sobre todo el manejo de dos mundos paralelos que intercalados por capítulos le dan contrapunto a una buena novela.

!Pero ya me harté de escritores que escriben de escritores... incluido Roth, Vargas Llosa... y mis modestísimas contribuciones en esa línea...! No puedo ver una contraportada más que diga: Esta es la historia de fulanito, un escritor que bla bla bla...

Con los textos costarricenses confieso que Sentenciero, 100 palabras y Literófilo me contagieron con el germen de la arqueología y antropología de la literatura costarricense. Leí mucho de lo nacional reciente y lo que rescaté como mejor en este espacio, fueron los cuentos A medida que nos vamos conociendo (1994) de Alí Víquez y la novela Ahora Juega Usted Señor Capablanca (1995) de Mario Zaldivar. Estos trabajos tienen sobriedad, seriedad, contenido, tal vez un poco menos de emociones, pero demuestran mucho oficio... (tal vez esas características que me gustan porque me faltan...)

Y terminé el añó leyendo el Pintor de Batallas de Pérez-Reverte y ni para qué les cuento...

Hasta ahí, por lo menos de lo que quedó pegado en el sartén...

Sr. 2009 ¿qué deparará usted? (además de crisis financiera mundial, Gaza, terremotos y precampaña política en Tiquicia)

3 comentarios:

Alexánder Obando dijo...

Más vale teflón tarde que Rena Ware nunca.

Se sabe que hay lectores deseosos de que este blog prosiga su destino como un lejano tentáculo de CR en el RU, o de manera más sencilla: ¡compa no lo abandone tanto!, que hay quienes te leemos.

Juan Murillo dijo...

Carlos, quería dejarte una recomendación que, por tu estilo socarrón y por tus inclinaciones intelectuales y políticas, creo que disfrutarías mucho: Catch-22 de Jospeh Heller, prueba de que la literatura con mensaje político puede ser a la vez hilarante y profundamente literaria.

Me contás luego si lo leiste. Saludos y abrazo a la distancia.

Asterión dijo...

De Harold Bloom leí "El canon occidental", y este año "¿Dónde está la sabiduría?", en el cual continúa con sus amores: el Dr. Johnson, Goethe, Shakespeare, etc.

A Phillip Roth es uno que tengo en mi lista de pendientes, lista que es menos efectiva que el teflón.

Y bueno, me uno a los clamores obandianos para que no abandonés tanto el blog.

Saludos.