1/20/2009

Creérsela


Recuerdo que estando en segundo grado de la escuela, jugando en el patio durante un recreo, un compañerito alguna vez mencionó una profecía. El chiquillo dijo que el fin del mundo llegaría cuando hubiera un Papa negro.

A tan tierna edad, la mención de un evento tan terrible y definitivo como el fin del mundo no dejó de asustarme por semanas. Y cada vez que en mi niñez escuchaba de Nostradamus y afines, sentía esa mezcla curiosa de temor y curiosidad.

Si uno se pone a pensar, aquella profecía que mi compañero de escuela me trasmitió por repetición, tiene una poderosa construcción ideológica. El fin del mundo llega cuando llegue un Papa negro... pues entonces que no llegue ningún negro al Vaticano!!!

Aunque el fin del mundo parece que no llegará pronto o nunca al Vaticano (un poquito conservadores los hombres de bata...) el fin del mundo, por lo menos como lo conocíamos, llegó a Washington, y por dicha llegó.

También recuerdo que la primera vez que visualicé la posibilidad de un presidente afrodescediente en los EE.UU. fue a través de las películas, en que sin preguntárselo mucho, Hollywood presentaba al líder de esa Nación personificado en un afroamericano. Morgan Freeman, por ejemplo.

Esas imágenes de las películas también eran profecías, más positivas por supuesto.

De ahí, tal vez, el poder de creérsela para que sea realidad.

6 comentarios:

Sentenciero dijo...

Eso de "creérsela" es la acción clave para los acontecimientos extraordinarios; el otro día pasaron una biografía bastante detallada de Obama en la tele, y mostraron cómo en cierto momento él se vio en un callejón sin salida, hasta que lo convencieron de que su naturaleza carismática y su inteligencia arrolladora lo llevarían hasta límites insospechados y grandiosos... Y él les creyó estas palabras proféticas.

Saludos

Asterión dijo...

No sé si en tu caso lo fue tanto, pero en el mío, esas profecías apocalípticas eran terroríficas. Recuerdo que de niño, el temor no pasaba hasta que amanecía.

Y bueno, lo de "creérsela" pasa por todos los ámbitos: es inventar y construir un discurso que sustente la realidad,o más bien, sea la realidad.

Saludos.

Juan Murillo dijo...

Tristemente es dudoso que Obama sea el fin del mundo gringo como lo conocemos (no creo que disuelva la CIA, ni cierra la School of Americas, ni Guantanamo) pero por lo menos será un respiro en medio de los cataclísmos que son los gobiernos republicanos en EE.UU.

Yo recuerdo, tambien pequeño, el momento en que en mi mente cuajaron todas las advertencias sobre la sobrepoblación, contaminación, guerra y otros en un solo sentimiento de que a mi me tocaría ver el fin del mundo. Esa noche soñe que desde la ventana de mi cuarto una ola inmensa se alzaba sobre los cerros de Escazú.

En cuanto al fin del mundo, según dicen los New Age, la fecha definitiva y oficial, establecida en el calendario maya, es el 2012, pero se reservan el derecho a posponer el evento en caso de lluvia.

Alexánder Obando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alexánder Obando dijo...

Alexánder Obando dijo...
Juan, no solo en caso de lluvia sino también en caso de que no suceda, como valientemente ya han hecho los Testigos de Jehová.

La primera pelada de rabo fue en 1914, fecha en que según sus "iluminati" se acababa este caquero. Mucha fue la vergüenza cuando el fin del mundo llegó solo para las 20 millones de almas que murieron en la Primera Guerra Mundial.

Propusieron una nueva fecha para los años 30 que, como sabemos, no ocurrió. Luego, si mla no recuerdo, otra en los 60, pero como la pelada de nance iba en estridente aumento, llegaron a la muy sabia decissión que los mortales no estábamos dotados para ser depositarios de dicha información.

Nueva estrategia: anunciaron que solo sus no sé cuántos miles de ancianos supra-iluminados sabían la verdadera fecha y que les estaba prohibido divulgarla.

Algunos fondillos Testigos del Hombre dejaron de temblar, mientras que otros, como el mío, no dejan de moverse con el estertor de la risa.

En cuanto a Obama, sí creo que hay motivo para festejar. No vamos a caer en la ingenuidad de creer que tenemos en el presidente de los EE.UU. a la panacea universal, pero sí es cierto, como bien afirmás, que un demócrata, de promedio, causa mucho menos daño que un republicano.

La pseudo-izquierda cibernética no parece estar de acuerdo y constantemente envía mensajes masivos de admonición tras admonición donde todo parece llover sobre mojado. Pero hay que dejarlos. Rabiar también es una forma de ventilar la frustración histórica.

Sin embargo, ni nosotros mismos, hace diez o quince años, pudimos haber soñado con un presidente que estuviera dando tantas muestras de cuasi simpatía hacia Cuba, por ejemplo.

Si la neoizquierda cibernética no asume esto como una buena señal (al menos en términos relativos) entonces es que rabiar ya se les hizo una deformación profesional.

Warren/Literófilo dijo...

No le creo a este mae, gringo es gringo, se blanco o negro, o chino, e igual con Juan dudo que ahga todas esas cosas, bueno que se lo permitan ahcer.