10/17/2010

La Guachimana


Cuando escuché su apodo me enamoré de ella. Con su jeans bombachos de muchachillo que le da un engañoso porte y la esconde. Su gorra curtida, su chaleco fosforescente con flecos que anuncia que anda en media calle. Sus dientes no como candencia de piezas, sino como unidades individuales, separadas y ámbares, de aliento que no carga cepillo de dientes en la mochila o tarjeta para marcar. Las manos como alcancías de uñas con extremos opacos, la estampa del sudor esfumado, añejo y pesado del día y la noche, y la esquina como compañera íntima.
Le quise dar regalo, un giro original, y le dije guachiwoman cuando la monté al carro. Ese carro razón original por la cual la encontré. Pero pareció no gustarle o simplemente me ignoró por sapo. Guachimana como decir reja o centinela o candado con alma.Yo estaba enamorado de aquella guachimana, pero no quería hacerle el amor.

1 comentario:

Juan Murillo dijo...

El imposible objeto del deseo, sublimado para la página, eterno.