2/07/2011

Las costumbres de Rodrigo Arias




Esta no es la primera vez que Rodrigo Arias Sánchez hace noticia a partir de un telefonazo.

El 22 de julio de 2005, La Nación informó: ‘Un abogado del bufete Facio y Cañas facturó $15.000 por "honorarios de éxito" para él y para Rodrigo Arias Sánchez, por sus gestiones para obtener el refrendo de la Contraloría a un contrato entre la Municipalidad de San José y la empresa EBI, en julio del 2001’.

Entre estas “gestiones” salió a relucir una controversial llamada que en aquella ocasión Rodrigo Arias había hecho al Contralor de la República de entonces para conversar del contrato, y si bien se facturaron los honorarios de éxito, siempre se negó que existiera alguna influencia sobre la decisión del ente Contralor.

Rodrigo Arias alegó en aquella oportunidad: “yo dentro de ese contexto de amistad es que lo llamo a la Contraloría, pero no lo llamo como a un contralor, lo llamo casi como el amigo mío".

Es decir, cuando el ex ministro de la presidencia llamó al Ministro de Seguridad Tijerino, para “averiguar el estado del caso en su contra”, y coincidentemente, el nuevo Fiscal General Chavarría pidió frenar la indagatoria en contra de Arias Sánchez por peculado, no es estamos frente al primer telefonazo amistoso de Rodrigo Arias.

Similar sucede con el caso de las llamadas de los dos Arias a la Procuradora de la República en el caso de la Mina Crucitas. (Dato curioso: el gerente de Ebi de allá en 2001 es el mismo de la Mina Crucitas en el presente.)

Hay políticos que ven esta mezcla de relaciones amistosas, de intereses personales y privados cruzando y atropellando el interés público como algo normal, hasta deseable. Esa tesis la sostuvo un conocido político costarricense no hace mucho:

“Como ha quedado demostrado no hice nada diferente a lo que hacen y han hecho otros profesionales que han ocupado altos cargos en la administración pública, y que una vez terminada su función retornan a su práctica privada. José María Figueres, don Rodrigo Arias, el ex Magistrado Fabián Volio, decenas de ex funcionarios como Eduardo Lizano, han prestado asesorías y han recibido sus honorarios profesionales sin que se haya dicho ni que es ilegal y mucho menos inmoral. Más aún, muchas de estas asesorías están relacionadas con el Estado o sus Instituciones; yo en cambio presté una asesoría a una empresa privada que es quien cubre mis honorarios. ”

Eso declaró Rafael Ángel Calderón el 21 de setiembre de 2009 en el juicio Caja-Fishel.

La otra cara de la moneda la expuso bien Walter Reiche (Proa diciembre de 2009): “...si usted no forma parte de ese selecto grupo de empresarios que tienen acceso a ese nivel político superior, no va a poder hacer negocios importantes con el Estado”

Esa es la mezcla entre influencia, poder y en veces negocios. Costumbre es aquello que se convierte en un hábito, es cuando se actúa más de una vez de cierta manera determinada. Maña, por otra parte, se le llama a la mala costumbre.

El actuar conforme a la moral en una sociedad no está determinado por normas de piedra escritas en un libro universal, sino por las voluntades de hombres y mujeres que pugnan y procuran estándares para una mejor vida para el individuo y para el colectivo.

A Rodrigo Arias ―y a quienes lo acuerpan― les parece normal “la costumbre” de levantar el teléfono y contactar figuras públicas amigas para resguardar sus intereses personales y privados.

Por otra parte, muchos costarricenses, entre los que me cuento, consideramos que eso es una maña inmoral, que afecta el funcionamiento deseable de las instituciones de la República y que atropella a la población general. Una maña más entre otras tantas que mientras no sean desterradas de Costa Rica, nos condenan a seguir sumidos en el subdesarrollo mediocre y evidente en que vivimos, aunque nos quieran vendar los ojos con señuelos de progreso, como carreteras mal hechas y estadios regalados.

La lucha entre esas dos visiones es la que sigue vigente, pero que ahora se avecina a nuestro país con mayor fuerza que nunca.

1/22/2011

La hora de los marionetas


Pidió respeto. Eso hizo Laura Chinchilla cuando en campaña se utilizó la analogía marioneta-titiritero para describir la que podría ser su relación con los hermanos Arias de ser ella electa presidenta.


Pidió respeto y lo hizo con vehemencia y en nombre de las mujeres. Pero en enero de 2011, a un año calendario de haber pedido respeto, Laura Chinchilla necesita “encuentros” con Rodrigo Arias para “coordinar” las acciones de su gobierno.


El gobierno de Laura Chinchilla no cuenta con la mayoría en el Parlamento, y la fracción más grande no es la del PLN. La Fracción más numerosa es la de Rodrigo Arias a quien responden al menos 17 de los diputados liberacionistas.


También en campaña, Laura Chinchilla dijo que se alejaría del apoyo incondicional que los hermanos Arias daban al nefasto proyecto minero de Crucitas. Pero una vez en el gobierno no lo hizo, primero por omisión y ahora con el apoyo que le brinda a la apelación presentada por la Procuraduría la cual pide la anulación de la sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo en el caso Crucitas.


En enero de 2010, Laura Chinchilla, siendo candidata y en la recta final de la campaña, evadió a toda costa hablar abiertamente del tema de los impuestos. Hoy, exactamente un año después, pide a golpe de tambor que el Congreso le apruebe una de las propuestas de reforma fiscal más regresiva presentada en los últimos años.


Y como si fuera poco, aparece el Canciller, de reparto, con la “idea original” de un impuesto para defensa, alegando también que hay que reconsiderar la tradición pacifista.

Simultáneamente, Laura Chinchilla anuncia medidas urgentes de austeridad y recorte en el gasto público, cuando durante el gobierno de Oscar Arias no importó que se disparara el gasto y la planilla del Estado o que se tirara al olvido la reforma fiscal. Dirán, una vez más los apologistas, que fue a causa de la crisis. Si hubieran sido en verdad medidas para enfrentar la crisis los empleos hubieran llegado a las personas más golpeadas, hogares rurales vulnerables, pero no fue así.

Cómo se explica, por ejemplo, que según datos CEPAL de 2010, en la mayor parte de los países de América Latina la pobreza bajó Brasil (de 25,8% a 24,9%), Paraguay (de 58,2% a 56%), República Dominicana (de 44,3% a 41,1%) y Uruguay (de 14% a 10,7%) pero en Costa Rica aumentó de un 16,4% a 18,9%. ¿Es acaso que la crisis mundial solo pasó por Costa Rica?
Parece que le toca a Laura Chinchilla enmendar, tratando de sacar las medidas que los Arias no quisieron llevar adelante para no restarle popularidad a su gobierno.

Asimismo, hay otras fichas, de menor calado pero importantes que también están en su hora. Ya se mencionó a la Procuradora, recién reelegida, que quiere traerse abajo la sentencia del juicio de Crucitas.

Ahora la Fiscalía de la República detiene una investigación contra Rodrigo Arias por peculado en el caso del manejo tramposo de los fondos donados por del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), en donde el nuevo Fiscal General, ex vice ministro de este gobierno quien fue electo por una Corte Suprema, en teoría independiente, pidió desestimar el caso.

Esto no es mano peluda: es pezuña.

Para la Presidenta, el momento de pedir respeto ya pasó. Si quiere gobernar por Costa Rica y su gente lo que procede ahora es que se dé a respetar y no le tenga que pedir permiso a Rodrigo Arias para mover un dedo. Sin embargo esto es difícil, pues se metió en una situación donde ella no tiene el poder real ni en su partido ni en el Congreso.

Pero el llamado real es para los costarricenses que estamos en contra de todo esto. No podemos dejar que siga prevaleciendo la chabacanería, la sinvergüenzada, la inmoralidad encubierta de legalidad, la prepotencia y peor aún el subdesarrollo, la ignorancia y la pobreza.
Es tiempo de levantarse y pelear con las armas de la democracia. La hora de las marionetas solo caerá frente a la hora de los costarricenses.

10/17/2010

La Guachimana


Cuando escuché su apodo me enamoré de ella. Con su jeans bombachos de muchachillo que le da un engañoso porte y la esconde. Su gorra curtida, su chaleco fosforescente con flecos que anuncia que anda en media calle. Sus dientes no como candencia de piezas, sino como unidades individuales, separadas y ámbares, de aliento que no carga cepillo de dientes en la mochila o tarjeta para marcar. Las manos como alcancías de uñas con extremos opacos, la estampa del sudor esfumado, añejo y pesado del día y la noche, y la esquina como compañera íntima.
Le quise dar regalo, un giro original, y le dije guachiwoman cuando la monté al carro. Ese carro razón original por la cual la encontré. Pero pareció no gustarle o simplemente me ignoró por sapo. Guachimana como decir reja o centinela o candado con alma.Yo estaba enamorado de aquella guachimana, pero no quería hacerle el amor.

9/15/2010

Metales de Guillermo: el Peso de Barquero


Metales Pesados es el nuevo libro de cuentos de Guillermo Barquero recién publicado por la Editorial Costa Rica. Este libro se une a la sucesión de publicaciones relevantes de este autor como lo fue la novela El Diluvio Universal (Perro Azul, 2009) la cual obtuvo la mención honorífica de los Premios Nacionales de ese año y la notable antología Historias de Nunca Acabar (ECR, 2009) la cual trabajó en conjunto con el escritor Juan Murillo.

No me considero un reseñador particularmente agudo, menos aún, algo cercano a un crítico literario. Sin embargo, no me tiembla el pulso para escribir que Metales Pesados contiene lo mejor que Guillermo Barquero le ha ofrecido hasta ahora a los lectores. Esto entendido en la prolongación y limitación que la misma frase ofrece.

Ya en su colección anterior de cuentos, la Corona de espinas (Tecnociencia, 2006), Guillermo Barquero proyectó algunos de sus principales recursos y derroteros literarios: el empleo de la palabra por sus significados pero también por su musicalidad propia y conjugación con las otras, el autor como pintando, así como el deleite por una especie de “taxidermia literaria” sobre los objetos que abordaba en procura de enfermedades, estados alterados y colecciones de imágenes y objetos garbosos, exquisitos, esperpénticos, grotescos, dolorosos.

Empero, esos recursos, como herramientas, eran una invitación al taller del artista y no a una obra completa. Puede que El Diluvio Universal fuera parte de esa progresión. Una empresa ambiciosa, obra abundante, abigarrada y barroca (creo yo, me podría equivocar). Sin embargo, opino que el artista volvió a hacer gala de su magnifico taller y oficio, pero eso no necesariamente estuvo en auxilio de la obra, sino the other way around. ¿Tal vez de ahí la usura de darle solo la mención y no así el premio nacional? A la larga, tal vez mejor... que se alimente la sed de nuestro amigo el autor...

¿Por qué sostengo que Metales Pesados contiene lo mejor de Barquero? Porque los primeros dos cuentos de la colección son espectaculares, “redondos” diríamos los cuadrados.

Imperio de Escupefuegos conserva la firma inconfundible de Memo, pero esta vez al servicio de las sutilezas de la ternura. De la máquina humana quebrantada y la empatía que genera el sabernos finitos como el niño la primera vez que descubre que sus padres tendrán que morir, sentimos la empatía hacia el otro, el amor, la presencia y la ausencia.

Contrapunto delicioso resulta leer seguidamente Fábula de pequeñas tentaciones, historia envolvente hasta revelar su final macabro. Creo que el principal logro de este cuento es que el autor consiguió llevar su estética no solo al lenguaje mismo, sino que la trama estaba untada de una sofocante atmósfera que tiene su cierre ideal en esa línea: Sus razones para matarse habrá tenido. (que nada arruino transcribiendo el final...)

Última era glacial explora el mal sexo en un buen amor, tema muy sugerente y bien abordado, tal vez no tan bien logrado como los dos anteriores, mis favoritos, pero muy bueno también.

Decía que afirmar “lo mejor que Guillermo Barquero le ha ofrecido hasta ahora a los lectores” tenía limitaciones, lo sostengo porque los siguientes tres cuentos, Manchas, Tomar el Tren A (reminiscencia tal vez de Duke Ellington o de problemas matemáticos de trenes a diferentes velocidades...) y La sucia vida de los hoteles son también ejemplos de las tácticas y ensayos del autor, más que de batallas bien libradas.

El cuento Metales Pesados vuelve a subirle el tono al cuentario, aunque creo que puedo estar viciado en esta opinión, porque la vida insignificante de chismes de poetas costarricenses ficticios (micro-micro-cosmos, como un pleito entre Sagrada y el Carmelita) me es sugerente como una güila guapa. Tal vez debamos escribir la historia de los guerras entre trascendentalistas vs. antitrascendados... pero esos son poetas de otro cuento.

Vicisitudes del Vicio e Historia sacra me arriesgo a decir que caen en la misma categoría de la tríada antes citada. Bien me puedo equivocar y se escuchan objeciones.

Pero no deja de llamar la atención Trámites Bancarios, la penúltima pieza, la cual parece funcionar como un adelanto solapado del nuevo proyecto en que el autor trabaja. Historia de historias, de artistas reales y ficticios, contemporáneos y de siglos pasados, y de su autor que tiene la opción de volverse loco y escribir la mega historia... o de irse a trabajar de cajero de banco, de microbíologo, periodista, fotógrafo, asesor, diseñador de software, bombeta, alcohólico, librero, mensajero, cantinero, jugador de vídeos, masturbador sin plata, masturbador con plata, etc. Y como los vivos, siempre decidimos por la vida, porque aun no nos hemos matado.

Metales Pesados
tiene su correlato en poesía con Vehículos pesados (Alfredo Trejos, EUCR, 2010) porque los pesos pesados, con o sin intención, se están poniendo solos la etiqueta.
Este cuentario bien vale leerlo.


Pero me permito seguir hostigando a su autor, que le hace bien, y sigo sosteniendo que lo mejor suyo está por venir.


PD: también buena excusa para revivir la vida bloguera tan olvidada en estos tiempos...

7/04/2010

¿Y los últimos de primero?


Publicado el 3 de julio en La Nación

Invito al lector a reflexionar sobre las recientes noticias de ministros, diputados y otros políticos bajo el siguiente prisma. Hay una máxima ética de una escuela del desarrollo que plantea “poner de primero a los últimos y de últimos a los primeros” como un principio fundamental para el cambio.

En “Desarrollo como Libertad”, Amartya Sen propuso que el desarrollo es un proceso de expansión de las libertades de las personas. Por lo tanto, entre mayor acceso a educación, salud, a ingresos económicos y a niveles de seguridad que tenga el individuo, mayor libertad tendrá, por ejemplo, para participar de mejor manera de la vida política, económica y artística, etc.

Es conocido aquello de que entre mayor libertad, mayor responsabilidad. Es decir, quienes cuentan con mayores libertades en cuanto a ingresos superiores, más educación y principalmente mayor acceso al poder son quienes cargan con mayor responsabilidad y son los principales llamados a cumplir con eso de poner primero a los más desfavorecidos y de luego ponerse a sí mismos.

Volviendo a nuestra realidad ¿qué es lo que se ha puesto de primero?

De primero vino la intentona de aumentazo salarial de algunos diputados. Luego, la Cancillería puso de primero el nombramiento de allegados y colaboradores de campaña antes que a la ley misma y la profesionalización de servicio exterior. También muchos diputados oficialistas o afines a éstos nombraron de primero a familiares (cónyuges, hijos y hermanos etc.), por supuesto, la familia de primero. Mismos diputados que quieren poner de primero el programa de delegados presidenciales antes que las iniciativas de desarrollo local.

Rodrigo Arias se puso de primero a sí mismo, ¡cómo no! hasta por delante de la Señora Presidenta y poco pareció importarle pasar por encima de algún ministro.

La carretera a Caldera se abrió prematuramente, porque lo que precisaba era inaugurarla, y en segundo plano quedó la seguridad de quienes la transitaban.

Las acciones contundentes en seguridad ciudadana pueden esperar: para eso va ahí la consulta ciudadana. La red de cuido puede esperar, habrá que ver si cae maná del cielo. Los vecinos de Pavas y otras localidades pueden esperar por el techo, ojalá que no por cuatro años, eso resultaría muy conveniente.

La red de cuido de ancianos puede esperar el próximo mes para siquiera comenzarse a planificar.

Una reforma fiscal progresiva puede postergarse, ya ha esperado más de ocho años, de por sí, nadie en el oficialismo ni se ruboriza por financiar ilegalmente el gasto corriente del Estado con deuda.

El mensaje es claro en sus prioridades, ya bien lo dicen: gobernar es priorizar. Porque hasta ahora, lo primero han sido los primeros y los últimos siguen esperando.

La Presidenta tiene tiempo y poder. Inshallah use esos valiosos recursos para poner las cosas en orden y a los últimos en el lugar de privilegio que les corresponde.


PD: En la foto Robert Chambers, uno de los maestro que insiste que para el cambio y el desarrollo hay que poner a los últimos de primeros. Su libro, Whose reality counts?, pone enfasis en que el desarrollo no son solo números, sino cambio de actitudes y prácticas.