10/04/2008

En Tránsito


Colgó el auricular del teléfono público del aeropuerto y mientras lo hacía trataba de poner remedio en su mente a cuál sería la mejor manera de darle la noticia. Abrió el zíper de su maleta, donde cargaba el alma de su amigo y una vez descubierta una hendija lo escuchó preguntar.

―¿Qué dijeron?
―Dijeron que hace pocos minutos el cuerpo murió― había decidido decirle las cosas de manera directa y veraz.
―!Significa que funcionó! mi cuerpo puede estar muerto pero aquí sigo conciente― profirió ansiosa y positiva la voz dentro de la maleta.
―Será por poco tiempo. Aunque huyamos de zona horaria en que espiró el cuerpo ―se esmeró en decir el cuerpo y no llamarle por tu― tarde o temprano también te alcanzará. Restan aproximadamente siete horas.
―Sigo condenado.

El que cargaba la maleta no puso atención a esta última frase, sino que se preocupaba por como proceder a continuación. Qué se puede hacer en las últimas siete horas de un alma en pena. ¿Seguir huyendo del huso horario para sobrevivir? ¿Sentarse frente al mar o en una montaña para buscar un final y una experiencia trascendental o suavemente asfixiar el alma del amigo para evitarle la zozobra?

―¿Qué quiere hacer ahora? ―compartió su preocupación con el que estaba enmaletado.
―Has sido muy bueno conmigo, al punto de que estemos hoy aquí.
―No ha sido nada...
―No diga eso, lo hace sonar como deber.
―¿Qué quiere hacer? ― repitió con algo de culpa por insistir en el tema.

Estaban en medio de la terminal del aeropuerto, la gran parte de la gente caminaba con equipaje, otros limpiaban el piso o chequeaban boletos. Escuchó de nuevo la voz de su amigo desde la oscuridad del bulto, entre llamados de vuelos y recordatorios de seguridad.
―Tal vez nos podemos quedar aquí. Nos sentamos en una banca. Es un aeropuerto y si preguntan podemos decir que estamos en tránsito.

9/08/2008

A medida que nos vamos conociendo


“A medida que nos vamos conociendo” es el título de la colección de cuentos de Alí Víquez Jiménez, ganadora del premio Joven Creación de la ECR en 1990. Este breve cuentario de ocho piezas y 86 páginas nos permite sumergirnos rápidamente en parte del mundo y propuesta de este autor.

Si hay una unidad entre las ocho historias, esta es la voz que narra; por lo general analítica y solipsista, academizada en el buen sentido (afín a autores como Freud, Sartre, Camus, Marx etc...), elegante, irónica y en la mayoría de las veces existencialista y solitaria. Una voz donde el mundo y el ser es algo por ser conocido y la conciencia es el vientre de ese mundo. Creo que en el desarrollo de este estilo está el acierto -y a la vez el límite- de este trabajo.

Esta voz pasa del abogado conferencista que es experto en suicidios (Conferencia del Lic. Morales) al promocionista del incomparable producto denominado Anonimatic así como la voz etérea de un narrador que al final del relato se descubre a sí mismo (en Historia de Invierno).

Un relato de gran calidad es el denominado Buenos Aires, ida y vuelta, un cierto tipo de exaltación a Borges, viaje que aterriza de manera inesperada. De ese relato rescato las palabras que Víquez pone en boca del espectro de Borges:

(...) Acaso con los años te desengañés del existencialismo y comprendás que anhelar es mejor que tener, que lo soñado supera a lo real, que sólo llegamos a las cosas cuando nos son negadas (...)

Un texto muy agradable e inteligente, que en mi caso mantiene la puerta abierta para conocer más de la obra de Alí Víquez.

PD: “A medida que nos vamos conociendo” ... leyendo reseñas de libros perdidos o en el olvido...

9/05/2008

Una mera coincidencia...


"Una mera coincidencia..." dijo el Ministro de Hacienda Guillermo Zúñiga enla República del 3 se setimebre consultado sobre el hecho de que el BCT sea el custodio de los bonos chinos, que gane dinero de por esta actividad, y ah casualidad, uno de los dueños del BCT es el embajador de tico en China, Antonio Burgués... 29 otras entidades financieras pueden hacer esta actividad, pero ah casualidad... la hace la del embajador...

Una mera coincidencia... y después no entienden por qué la gente se llena de rabia e indignación.

Esta administración da vergüenza, cuento los días para su salida.

PD: próxima transcipción, vuelvo a la literatura...

8/26/2008

Edición de libros en CR: una vieja lucha

“Un autor que edita 500 ejemplares de una obra, pasa apuros con ella. No es por lo que dice la crítica, sino porque 500 ejemplares tornan mucho campo en la casa y es preciso salir de ellos. Pero para salir de ellos no hay nada más que dos procedimientos: la incineración o el obsequio.”

José Marín Cañas. Periódico La Hora. 23 de noviembre de 1935

"En efecto, publicar un libro en Costa Rica, si no se es rico y si se tiene en mira sacar siquiera los gastos de impresión, tiene que ser visto y compadecido como un acto de verdadera locura".

Mario Sancho. El Repertorio Americano, Tomo XXVIII, Año XV, No. 669, 3 de febrero de 1934.

"En Costa Rica resulta más difícil deshacerse de un libro que hacerlo"

Clorito Picado. El Repertorio Americano, 3 de febrero de 1934.

Estas citas de costarricenses célebres tomadas de documentos con más de 70 años de antiguedad, citados a su vez en el excelente artículo El Infierno Verde: las estrategias publicitarias de un folletín de Alexander Sánchez Mora, muestran cómo la lucha editorial en Costa Rica no es ni remotamente una lucha reciente.

El tono de estos costarricenses es de crítica, pesimismo o burla de esta situación. ¿Será la culpa de nuestro pueblo alfabetizado pero ignorante? ¿De las corrientes externas más atrativas y enajenantes? ¿Es la falta del apoyo estatal, de la empresa privada o el pecado determinista de contar con un mercado interno limitado?

A quién le importa... yo por mi parte hoy me quiero sentir optimista, y pienso -tal vez como la hormiga agarrada a la oreja del elefante- que estamos ganando la batalla, porque seguimos en ella después de tantos años.

¿No son los dilemas de estos escritores muy similares a los que afrontamos en presente? y sin embargo ahí seguimos -persistentes- en el acto loco diría Sancho (el cartaginés) de publicar libros en Costa Rica. Creo que en esta lucha no debe haber culpas ni complejos.

Nuestro deber es seguir adelante, y seguir y seguir... no hay excusas. Como decía antes, me siento optimista y razón de ello son los muchos libros que se presentan en el país, y los muchos que quedan por presentarse por lo menos en lo que resta de este año.

PD: En la foto José Marín Cañas.


8/20/2008

Literatura y guerra: El caso Santiesteban


La guerra es el estado natural de la humanidad. O por lo menos así se desprende de la lectura de la historia humana desde hace por lo menos 13 mil años. Desplazamientos de poblaciones, conquista, muerte, hibridación, héroes o antihéroes según el historiador etc.

Nuestra modorra cotidiana —de violencia controlada y lejana vista por imágenes de allanamientos, drogas, atropellos, violencia doméstica etc.— nos mantiene con la idea de que vivimos en paz pero con inseguridad.

Sin embargo en el mundo actual hay más de 30 guerras abiertas en cuatro continentes.

La situación límite de la guerra muestra a las personas en su condición humana o en la pérdida de esa condición. Ese es el caso de Sur: Latitud 13 del escritor cubano Ángel Santiesteban Prats (La Habana, 1966).

Siendo tantos los conflictos, para el mundo es fácil olvidar la “aventura” cubana en Angola durante los ochenta, inmiscuyéndose en una terrible guerra en el continente africano. Pero los cubanos que visitaron ese infierno no lo pueden olvidar.

Relatos de reclutas, de combatientes convertidos unos en violadores y bestias, otros en mártires y creyentes de la mejor fe disponible y que los pueda salvar, narraciones de las pesadillas que hacen insoportable el regreso a casa, de la mutilación y del sinsentido son el núcleo de este retrato humano. Retrato de guerra.

Este autor cubano fue galardonado por esta obra con el Premio UNEAC de cuento en 1995 (titulada para la ocasión como Sueño de un día de Verano), y más recientemente recibió el Premio Alejo Carpentier en el 2001 con su libro Los hijos que nadie quiso, y el premio Casa de las Américas en 2006 con el libro de cuentos Dichosos los que lloran.

Cubano en Cuba, cubano crítico y librepensador, cubano controversial. Sus obras, desdichadamente son difíciles de encontrar, por ello agradezco la plática de poco menos de 30 minutos que tuvimos en República Dominicana —entre el lobby y el bus—.

PD: Los ticos no estamos exentos de relatos bélicos. Por ejemplo, la crónica Coto de José Marín Cañas que relata la derrota de una tropa costarricense—16 muertos— durante el conflicto limítrofe con Panamá en 1921, o El infierno Verde que relata —y en el caso de Marín Cañas, se imagina a la distancia y con información periodística— la Guerra del Chaco. De la gesta de 1856 sé que hay un cuentario, del 48 debe haber material literario derivado, el cual como casi todo lo demás, desconozco.